Parte 3
Invierno: tardes nubladas, gente con frío y algunos en cama resgriados.
Ésta era una de esas tardes, tenía frío y no staba resfriada. Hoy venias y estaba ansiosa por verte, pontro podría abrazarte y bueno...
Ahí estabas parado tras la puerta, con un aspecto tranquilo y cansado.
Dijiste que mis manos estaban frías. " Las mujeres somos sensibles al frío", me denfedí, y tú sólo atinaste a reirte pues pensabas que lo estaba inventando.
Pronto terminamos abrazados y sintiendonos dueños del cuerpo con el que compartiamos nuestro cariño.
En tus brazos sentía que nada ni nadie podría lastimarme. Me sentía protegida.
Y aquí estoy en este hermoso cielo de nuevo. El mueble ayuda a fantasear. Tus manos me tocaban el rostro con tanto amor que me tentaban a llorar de felicidad. Dijiste que serías incapaz de hacer algo que pudiese herirme, y que confiac en tí, pero mucho antes de que lo dijeras, yo lo hacía.
Gobiernas mi corazón, y respiro de esta forma desordenada y con ritmo al mismo tiempo, por tí, por que sólo tú me llevas lejos de aquí.
Me preguntaste si quería seguir contigo este secreto.
Acompañado de un beso afirme lo que decía mi corazón.
Sólo tú, yo y nuestro secreto.
Me entregaste tu libertad y pusiste en mis manos tu corazón.
Nunca imaginamos que llegaríamos a querernos tanto más allá del sentimiento de amigos.
Una fantasía contigo sería frente a una puesta de sol en una hermosa playa con nadie a nuestro alrededor y ni un sólo ruido más que el de las olas rompiendo en la orilla y el de nuestro corazones saltando de emoción. Tomarnos de la mano caminando por la arena y de vez en cuando ser alcanzados por la blanca espuma del mar.
No temo porque sé que me cuidarás y que cuando te necesite ahí estarás.
Como un par de locos enamorados regresamos al lugar de incio, ahí donde empieza nuestra supuesta "amistad" para cuidar nuestro secreto.
Te quiero demasiado.
Pd: Cuida lo que te dí.
Mi corazón

No hay comentarios:
Publicar un comentario